Postura del Loto: ¿Destructora de Enfermedades, o Destructora de Rodillas?

 

Hola, nos encontramos un artículo súper bueno de anatomía que reafirma, explica y ejemplifica de forma muy clara un tema que vemos durante el VY Vinyasa Yoga Teacher Training 200hrs.

 

En VY Vinyasa Yoga nos da muchísimo gusto que cada vez más maestros, escuelas y sistemas practiquen y enseñen yoga desde un punto de vista científico, crítico, y que dejemos a un lado los dogmas, linajes y métodos no abiertos a la crítica constructiva que a veces nos atan y no nos dejan avanzar en el desarrollo del conocimiento y la práctica segura de las asanas.

 

Hemos traducido y adaptado para el sistema VY Vinyasa Yoga este escrito que originalmente Bernie Clarck escribió en octubre de 2017 para Yoga International.

Dejamos el link del artículo original.

 

Espero lo disfruten tanto como nosotros.

Namaste

ORS y Marina

Postura del Loto: ¿Destructora de Enfermedades, o Destructora de Rodillas?

OCTOBER 9, 2017    BY BERNIE CLARK

 

 

El Hatha Yoga Pradipika afirma con valentía: “Padmasana (postura del loto) es el destructor de todas las enfermedades… ¡solo los muy sabios pueden dominarlo!”.

Al igual que con todos los textos espirituales y religiosos antiguos, el autor no tuvo que lidiar con las leyes que castiguen la falta veracidad o comprueben la  veracidad en la publicidad. Para la mayoría de las personas, el loto es una postura de alto riesgo y muy baja recompensa: porque si las caderas están apretadas, el estrés se va hacia las rodillas. Pero para aquellos lo suficientemente “inteligentes” como para elegir a los padres adecuados (y así terminar con los genes correctos), sentarse en loto es pan comido, y siempre lo ha sido, incluso antes de comenzar a practicar asanas de yoga.

 

Entonces, ¿por qué estas personas son tan diferentes del resto de nosotros? ¿Qué los hace “sabios”?

 

 

Que seas “sabio” desde el punto de vista del Hatha Yoga Pradipika y que hagas la postura del loto,  dependerá en última instancia de tus huesos. Es posible que tengas que trabajar con la flexibilidad en los músculos aductores, los rotadores internos y, en algunos casos extremos, en los ligamentos capsulares. Pero una vez que hayas hecho todo eso, lo que te permitirá quedarte en esta postura de forma segura (o causar que te rompas las rodillas) es la forma de los dos huesos que forman la articulación de la cadera: el fémur y la pelvis.

Hay muchos factores que pueden afectar la facilidad con que puedes hacer loto, o determinan si nunca podrás hacerlo: la longitud del cuello del fémur, la profundidad del socket de la cadera (acetábulo), el grosor del cartílago que recubre el acetábulo (llamado labrum), y el grado de laxitud de los ligamentos capsulares y los músculos rotadores internos.

Ilustraremos aquí sólo dos factores clave, con la esperanza de mostrarte por qué la postura del loto puede no ser una buena idea para ti, o puede ser la postura más fácil que harás en tu práctica de asanas. Estos factores son el acetábulo y el cuello del fémur. Puedes verlos en la figura 1.

Nota: Cuando observamos dibujos anatómicos, tenemos que tomar en consideración que no todos los huesos son como los ilustrados en estos dibujos; no, no lo son. Las ilustraciones anatómicas son el resultado de la comparación de docenas o incluso cientos de cuerpos. Promedian las variaciones humanas naturales y hacen un dibujo aproximado, lo que nos da una visión engañosa de los huesos de nuestro cuerpo.

 

Figura 1: Una vista oblicua de la pelvis y el fémur

 

Figura 2: Comparación de dos pelvis en (a) y (b). Observa las diferencias y decide qué pelvis permitirá más rotación externa y cuál permitirá más rotación interna

 

La figura 2 muestra dos pelvis reales: en la pelvis en la parte superior, se pueden ver acetábulos muy distintos. Los acetábulos tienen diferentes grados de versión, es decir,  el ángulo que se forma entre la cara del acetábulo y la línea paralela al costado del cuerpo. Algunas personas tienen acetábulos con mucha anteversión (sus acetábulos se inclinan mucho más hacia adelante, como la pelvis superior); otros tienen acetábulos con muy poca anteversión (sus acetábulos se inclinan más al costado del cuerpo, como la pelvis inferior). Esto se ve más fácilmente si miramos hacia abajo en la pelvis. Y aunque la fotografía no ayuda con eso, los dibujos sí lo hacen, como se muestra en la figura 3.

 


Figura 3: Diferentes ángulos de versión acetabular vistos desde arriba: (a) es el ángulo más bajo que se muestra en la tabla 1, (b) es el ángulo más alto y (c) es el promedio más comúnmente citado

 

Los rangos de la versión de los acetábulos se muestran en la tabla 1, que resume cinco estudios diferentes. Lo importante no es el promedio, sino el rango de valores encontrados en cada estudio. Los rangos son “normales”, lo que significa que el 95 por ciento de la población se encuentra dentro de estos valores.

Una versión de 11 ° significa que el acetábulo está bastante inclinado hacia un lado del cuerpo, como la parte inferior de la pelvis en la figura 2. Una versión de 33 ° significa que el acetábulo está mirando hacia adelante, como la parte superior de la pelvis en su lado izquierdo. Se puede ver en  la figura 2a que el acetábulo izquierdo tiene una versión más grande que el derecho.

No somos simétricos, y probablemente tengas un acetábulo más adelantado que el otro. Esto significa que puedes rotar externamente esa cadera mejor que la otra. Lo que algunos maestros de asanas describen como su “buen lado” para demostrar las posturas de medio loto.

 

Tabla 1: Rangos de la versión acetabular encontrados en cinco estudios

El ángulo de tu versión determinará la cantidad de rotación interna y externa que te permitirá tu cadera. Pero este no es el único factor anatómico a considerar para determinar si la postura del loto alguna vez estará disponible para ti. También hay versión femoral.

Figura 4: Comparación de la versión femoral: el fémur de la izquierda tiene una retroversión de -4 ° y la rotación externa será relativamente fácil. El de la derecha tiene una anteversión de 47 °, lo que hace que la rotación interna sea relativamente fácil

 

En la figura 4, ves dos fémures:  Las mayores diferencias son sus torsiones. Torsión significa giro. Cada hueso largo de nuestro cuerpo tiene una curva y un giro. El giro a lo largo del fémur se logra en base a un ángulo entre el cuello del fémur y su eje. Observa cómo el cuello del fémur izquierdo está ligeramente por debajo de la horizontal (esto se llama retroversión), mientras que el cuello del fémur derecho gira significativamente hacia arriba (anteversión). Esto afecta la orientación del cuello del fémur, ya que se encuentra en el acetábulo. En ambos casos, el extremo inferior de cada fémur (que forma parte de la articulación de la rodilla) mira hacia arriba, aunque esta condición también puede variar.

Imagina estos dos fémures en el cuerpo correspondiente: las rodillas estarían apuntando hacia adelante en ambos casos, pero el ángulo del cuello del fémur en el acetábulo estaría más por detrás y más por el lado izquierdo para el fémur derecho. Junto con la versión de las caderas, la versión femoral también afectará la cantidad de espacio para la rotación externa en la cadera.

Tabla 2: La cantidad de anteversión femoral cambia con la edad

La torsión del fémur cambia a medida que envejecemos, como se muestra en la tabla 2. Los adultos generalmente promedian aproximadamente 15 °, con la distribución normal de la versión femoral que varía de 3 ° a 27 °. Sin embargo, eso sólo cubre el 95 por ciento de la población, lo que significa que un practicante de asanas de cada 20 no es normal, ¡y tú puedes ser ese practicante! Los fémures en la figura 4 tienen versiones de aproximadamente -4 ° (un valor negativo) y 47 °, poniéndolos fuera del rango normal. Estar fuera de los rangos normales, por supuesto, no significa que las personas que poseen estos huesos sean malas personas, ¡son personas únicas!.

 

 

Versión del acetábulo y del fémur en la postura del loto

 

Figura 5: La postura del loto requiere rotación externa en los acetábulos, así como flexión de cadera y un poco de abducción

La postura del loto requiere tres movimientos del fémur en el acetábulo: flexión, rotación externa y, para la mayoría de las personas,un poco de abducción (podemos verlo en la figura 5). La mayoría de las personas puede flexionar su cadera los 90 ° necesarios para sentarse en loto, ya que lo hacen cuando se sientan en una silla. Y la mayoría de las personas también pueden abducir (abrir) sus piernas. La limitación crítica para el loto surge en la cantidad de rotación externa que podemos lograr. La rotación externa puede verse limitada por la tensión en los tejidos blandos, como los músculos y ligamentos que envuelven la articulación. Pero una vez que se han trabajado esas áreas para aflojarlas lo suficiente, la barrera más importante para la rotación externa es la compresión: el cuello del fémur entra en contacto con el borde del acetábulo. Eso no cambiará sin importar cuánto yoga hagas.

 

Best case/worst case

Figura 6: A la izquierda, vemos el peor escenario para la rotación externa: alguien con 27 ° de anteversión del fémur y con 33 ° de anteversión del acetábulo. A la derecha, el mejor escenario posible: alguien con 3 ° de anteversión del fémur y 10 ° para el acetábulo

 

Si el acetábulo tiene una versión alta, hay menos espacio para que el fémur gire externamente, pero hay mucho espacio para la rotación interna. Si el fémur tiene mucha versión, de nuevo hay poco espacio para la rotación externa, pero hay mucho espacio para la rotación interna. Esto se muestra en la figura 6: la persona que posee los huesos de la izquierda es alguien con lo peor de ambos mundos para la rotación externa. Nunca podrá hacer la postura de loto sin importar cuánto tiempo intente. ¡Pero tendrá un bonito Garudasana! Puede envolver fácilmente sus piernas el uno con el otro en postura del águila debido a su gran rango de rotación interna.

Si el acetábulo tiene una versión baja, entonces hay mucho espacio para que el fémur gire externamente, pero hay poco espacio para la rotación interna. Si el fémur tiene poca versión, nuevamente hay mucho espacio para la rotación externa. La persona de la derecha en la figura 6 es alguien que experimenta lo mejor de ambos mundos para la rotación externa, uno que probablemente siempre ha sido capaz de hacer loto, pero que odia hacer pose de águila. Sus piernas no pueden envolver debido a las limitaciones en la rotación interna.

De nuevo, acabamos de ver dos variables: la versión de la cadera y la versión del fémur. Algunas personas “raras” y altamente “anormales” pueden hacer tanto la postura del águila como la del loto. Esto puede deberse a que su fémur tiene un cuello largo y su acetábulo es muy superficial. Algunas personas no pueden hacer la posturadel águila ni la del loto. Su cuello puede ser corto y el acetábulo muy profundo.

El punto es que cada uno de nosotros es único, y no todos pueden meditar en la postura del loto o volar como un águila. Tal vez no tienes ningún problema con el loto, ¡genial! Qué buena suerte, disfrútalo. Pero si has tratado de hacer esta postura durante años y todo lo que obtienes es dolor en las rodillas, es momento de entender que el yoga no cambiará la forma de tus huesos. Tratar de forzar a tu cuerpo a posturas que simplemente no están disponibles provoca lesiones en lugar de liberación. La persona verdaderamente sabia puede ser la que simplemente decide renunciar a la postura del loto.